Cada día llegan unos 1 000 turistas a la isla de Lesbos, a tan sólo 20 minutos en barco del puerto turco de Ayvalik. A diferencia de la llegada de inmigrantes a los puertos italianos donde el registro dura varias horas bajo estrictas medidas de seguridad, el desembarco en las islas griegas del Egeo Septentrional transcurre de manera caótica.
En varias ocasiones, son los propios turistas y ciudadanos los que auxilian a los inmigrantes. La propietaria del restaurante Captains en el puerto de Mylovos en la isla de Lesbos, Melinda McRostie, dice que, durante el mes de julio, han visto llegar a unas 24 000 personas. Ella y un grupo de turistas ayudan a más de 400 inmigrantes cada día aportándoles comida y ropa gracias a las donaciones de los turistas.
Melinda recibe llamadas telefónicas que les informan de los puntos de llegada de nuevas embarcaciones en las estaciones balnearias cercanas como Skala en la isla de Tasos. En ocasiones se organizan para fletar autobuses que les lleven a otros puntos de la isla para que los inmigrantes puedan dirigirse a las autoridades locales.
Los inmigrantes reciben un papel con un número con el que tendrán que hacer cola para ser registrados en la comisaría de Mitilene, la capital de la periferia de Egeo Septentrional en la isla de Lesbos. Así lo muestra la directora ejecutiva de Médicos sin Fronteras in el Reino Unido, Vickie Hawkins en su cuenta de twitter.
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